El supermercado encantado

 

Capítulo 1: Planteamiento

 

¡¡¡Plif, plaf, clanggg, ziiinggg, rasps!!!, perdón, perdón no lo había visto.

Perdonada, pero yo circulaba por mi derecha y además Vd no ha hecho el stop correspondiente y además iba por lo menos a 5 pasos por segundo o mas donde hay una limitación de dos. Bueno deje que le ayude porque su carro es el que se ha volcado y estamos produciendo un atasco. Bien no hay nada dañado. Ha tenido suerte además de que no está la policía de grandes superficies por aquí y yo no la pienso denunciar, porque un incidente de este tipo se salda con la retirada de un montón de puntos, tantos que la próxima vez que Vd venga al centro comercial no podrá usar carrito y además tendrá que hacer el curso de reeducación “la compra en paz”.

Todo esto se lo dije con el semblante absolutamente serio y con voz grave y autoritaria. Ella me miró, mi cara sin afeitar, presa de la estupefacción. Estaba nerviosa y sin saber que decir. Vestía vaqueros y una camiseta ajustada. Era delgada, pelirroja y bastante atractiva. Sobre su pecho colgaban unas gafas de media luna de montura color rojo fuerte sujetas al cuello por un cordón, llevando en su mano derecha un papelito semi arrugado que imagino era la lista de la compra.

Me mira y yo mantuve la mía, primero serio y luego cuando la comisura de mis labios iniciaron un leve movimiento que terminó en carcajada, contagié a ella y dijo “qué tonta, ha habido un momento que me lo estaba creyendo”.

Señorita, le dije yo, yo siempre hablo en serio.

Y es que yo, Manuel Sánchez Sánchez – menudo nombre como el de una canción de Los Chanclas-, 45 años, viudo, con dos hijas de 14 y 16 años, de profesión abogado, iba a esa gran superficie situada en el extrarradio de la ciudad a hacer la compra de la semana. Era el día que daba descanso a la piel de mi rostro y cuando vestía de manera desenfadada con vaqueros, polo y unas zapatillas deportivas para quitarme por un par de días la imagen de serio abogado de traje oscuro y toga.

Pues bien dijimos los dos un “lo siento” al unísono lo que siguió con mas sonrisas y nos despedimos. Yo la vi alejarse sintiendo que ella se sentiría observada, pero que le vamos hacer si los hombres somos así y además tenía un bonito trasero.

Y pasaron dos semanas…y cuando ya me había olvidado del incidente la vi de nuevo en el centro comercial. Yo tenía la compra casi acabada y la observé poniéndose las gafas de media luna miraba un detalle de un paquete de la estanterías que luego resultó de judías. El pelo recogido en una cola algo rizada, falda vaquera y botas altas. Realmente es guapa, pensé, aunque yo le recomendaría que engordase un par de kilitos mas.

 La verdad es que daba un perfil atractivo y , fui a bordarla. No soy un experto seductor, vamos que lo mío con las mujeres es torpeza total. Así que más que pensar una estrategia fui a lo que saliese. Le dije hola nos vemos de nuevo pero esta vez ya veo que conduce adecuadamente, me alegro de verla, ella me dijo un ¡hola! Casi sin mirarme. Seguía ensimismada en el paquete de judías, hasta que le dije: ¿ venden judías aquí además de en la zona de las semillas de comestibles?. Y ella me dijo con un tono de voz de marisabidilla: “no, es que estos productos son del comercio justo”, frase demoledora porque yo no sabía que era eso y me sonaba a ONG o algo así. Porque lo mío era hacer una lista de la compra, mis hijas me decían lo que querían ellas y yo iba al super comprando y tachando de aquella cada cosa que adquiría. Yo elegía los productos por los colorines de la etiqueta, porque me sonaba la marca o porque era el primero que encontraba de cierto género y no perdía el tiempo en buscar mas.

¿Comercio justo?- le respondí- ¿acaso el resto de los restantes son productos de dudosa procedencia y comercialización?. No –dijo ella en tono de fastidio- es para ayudar a los países pobres. No sabía que existiese esa multinacional tan justa- respondí.

 

Aquel día tomamos café un uno de los bares del centro comercial, sentados en una mesita y con los carritos repletos de alimentos. Ella dijo llamarse María Pérez Rodríguez, vamos como para acordarse, nombre de princesa exótica, digo yo. Trabajaba como funcionaria en la Junta de Andalucía en un feo y monstruoso edificio con forma de torre, que rompe el horizonte de la ciudad, todo pues como muy convencional. Estaba separada y tenía dos niñas como yo. Vivía en un adosado en una de las múltiples urbanizaciones del extrarradio que no las encuentran ni sus propios habitantes y que todas las calles de cada una tiene nombre o de frutas, o de pájaros o de árboles, y, como yo, aprovechaba los sábados para hacer la compra. Yo no paraba de hablar y ella de escuchar y, cosa curiosa, la miraba fundamentalmente al rostro, algo que pensé después y que me resulto no habitual en mi, porque además esa cara me transmitía una sensación de paz.

Su pelo rojo chillón me hacía pensar que era pelirroja de bote y me acordé de aquella malvada escena de la película M.A.S.H., en fin, sin comentarios.

La acompañé hasta su coche, una “fragoneta” Citroën Picasso. Con tantas a abolladuras que pedía a grito un taller de chapa y pintura y le dije adiós no sin antes aprovechar la ocasión para darle un beso en su mejilla que ella aceptó con cara de resignación. Me di la vuelta y no la vi arrancar el auto porque me hubiese sentido como un espía y eso no me gustaba.

Así que fui a mi coche, lo cargué con la compra, llevé el carrito para recuperar la moneda que me permitía usarlo, arranqué el coche y bajé a mi barrio en la gran ciudad pensando que apenas la había dejado hablar, un defecto que siempre me reconozco y que nunca subsano. Y el por qué soy tan maniático de la limpieza, que podría tener el coche mas guarrillo como todo el mundo, que era un exagerado de la pulcritud. Y luego repetí para mis adentros, “pues esta sosita está bastante potable”. Y es que uno para sus adentros puede decir lo que le parezca, total nadie me iba a oír y además esto no iba a ser nunca tema para un relato que publicase yo. Porque lo mío es ser abogado de turno de oficio mayormente defendiendo a inmigrantes ilegales y chorizos de baja estofa. Vamos que cualquier parecido entre mi persona y esos abogados pijos de la serie de TV “LEX” guapotes y muy ligones, es pura coincidencia. Porque lo mío es un trabajo cutre, vivo en un piso cutre, en un barrio cutre y soy rematadamente cutre. Pero bien mirado acabar la carrera y conseguir un trabajo ya fue un éxito para mi, porque yo soy bastante limitadito, vamos que nunca destaqué en nada salvo en que en bachillerato era el peor del instituto en gimnasia y el segundo mas malo en dibujo. Creo que la única que vio virtudes en mi fue mi madre, q.e.p.d., que me decía “hijo mío eres mas bonito que un San Luis de palo”, algo en lo que creí a pies juntillas hasta la adolescencia cuando descubrí que las chicas huían de mi como de la peste bubónica. Bueno no pierdo la esperanza de descubrir en mi algo que destaque respecto a los demás porque dicen que Dios es bueno y justo y yo soy creyente aunque no vaya a misa desde el a primera comunión porque me considero un católico ácrata.

Lo que espero es no encontrarme con nadie del bufete mientras hago la compra, pedazo de cotillas que son. Dado los escasos ligues con los que me han visto los compañeros de trabajo en los último diez años (cero  o un ligues mas o menos) sería la comidilla del bufete y hasta el jefe sería capaz de darme un día libre extra y decirme – venga Manolo, que solo se vive una vez, a ver si te quitas las telarañas de…- en fin es que será jefe pero es un poco ordinario y borde, bueno a lo mejor por eso ha llegado a jefe. A lo mejor también por carecer de escrúpulos algo que yo lo intento pero que no me sale.

 

¿Como será este nuevo encuentro entre Manolo y la chica desconocida?

¿Qué nuevas y apasionantes aventuras les esperan a Manolo en su deambular sabatino por el centro comercial?

¿Qué peligros le acechan tras los tetrabriks de leche de marca blanca?

¿ Aprenderá a distinguir las surigulas de las gulas y de las langulas?

 

Continuará…

À suivre…

To be continued…

 

 

Capítulo 2: Nudo

 

La seguí viendo puntualmente todos los sábados, la verdad es que era una mujer metódica, seguramente por eso se hizo funcionaria Yo me la podía imaginar con cara de vinagre tras una ventanilla, porque la chica tenía carácter. Yo la saludaba y le decía: “Los yogures marca blanca están hoy a mitad de precio o bien, las chuletas de cordero que venden aquí están divinas de la muerte”. La verdad es que casi siempre me lo inventaba, pero daba igual, ella tampoco creo que se lo creyese.

Vestía informal con ese estilo que llaman de hippie-pija de camisas a la lejía, pantalones como viejos pero que no lo son e innumerables collares, pulseras y pendientes de estilo “ONG”. Tenía cierto estilo aunque su aspecto tenía un toque algo que me recordaba a la infancia. Como de niña buena que nunca ha roto un plato. Y claro, ejerciendo mi legendaria capacidad de poner apodos, fama tengo ganada en toda la abogacía, porque he bautizado a jueces, fiscales, secretarios etc., la apodé Marquita Pérez como esas muñecas peponas de la posguerra que aún algunas personas las conservan.

Ella también me enseñaba cosas. Me daba consejos en la sección de pre cocinados, de la que yo era un forofo, por eso de que eran mi sustento para las cenas y el problema de mi incipiente barriga. Me explicó para que servía la leche de soja ( ¡¡puaggg!!) y de las maravillas de las verduras ecológicas y  que las algas spaghetti no es pasta italiana, ni caso. Porque yo le decía que era carnívoro como lo son los leones que por cierto los veía siempre en los documentales con un aspecto excelente. Mmmm es que me encanta el filete de ternera transgénico –le decía yo – mientras ponía cara de horror.

Un día ella dijo que tenía que hablar conmigo y elegimos el lugar más romántico de la gran superficie que era una cafetería justo al lado del pasillo donde están las cajeras. Así que nos sentamos en uno de los veladores, pedimos dos cafés con leche y me espetó sin mas miramientos, en plan de aquimandoyoparaesosoymujerdelsigloactual:

 

Escucha Mario Estrada – se ve que también ella me había bautizado – si crees que soy un ligue de esos que debes de tener por ahí para los fines de semana estás equivocado. Así que tus esfuerzos son inútiles.

Escuche Vd, Mariquita Pérez– le respondí  – mi relación con Vd es puramente altruista, yo lo que hago es educarla en las múltiples facetas de la vida en las que incluyo enseñarla a conducir el carrito de la compra y asesorarla en las últimas novedades del súper. Además Mario Estrada es calvo y yo no.

Y mas listo que Vd. Además debe de ser Vd el primer abogado en el mundo que es en si mismo una ONG. Me va a hacer llorar.

Y Vd la mujer mas presuntuosa que haya conocido. Yo para que lo sepa las tengo a pares, mujeres en mi vida hay y ha habido muchas. Me sobran.

Si claro, la señora de la limpieza, su madre, sus hermanas y sus hijas.

Se olvidó citar las del Messenger.

Lo que faltaba, no me diga que Vd. Es uno de esos que…

Yo en Internet solo entro para ver el Aranzadi. Vd en cambio seguro que se pasa de 8 a 3 leyendo la prensa, que para eso es funcionaria.

¿Es Vd así de desagradable siempre?.

Solo cuando alguna persona prepotente y desconfiada trata de vacilarme.

Bueno – dijo ella- aclarado todo me marcho ya a casa. Y hágame caso, apúntese a clases de tango que dicen que es donde mas se liga.

Le agradezco Doña Mariquita pero el tango no tiene secretos para mi y no se vaya sin pagar le café y sin el carrito con sus viandas.

El café lo pone a su cuenta.

Adiós Gardel

Adiós Isadora Duncan

 

¿Volverán a pelearse Manolo y María?

¿Surgirá el amor entre?

¿ Les acecha algún peligro entre las estanterías de bricolaje?

 

Continuará…

À suivre…

To be continued…

 

 

 

Capítulo 3: Desenlace

 

Hola Manolo

Hola Mari.. hola María, bonito día, ¿verdad?. Le veo a vd con muy bien aspecto. Incluso sin las gafas me parece hasta guapo.

Cuando vd va de encantadora me da un miedo…

Es que he recordado el último piropo que me dirigió

Yo no digo piropos, sencillamente gloso la realidad de la mujer que veo en ti.

Vaya no conocía su vena pedante – melosa… pero vayamos a lo anterior. Me gustó que el pasado sábado me comparase con Isadora Duncan.

Lamento decepcionarla pero era pura ironía. Vd tiene toda la pinta de bailar como un pato mareado y me malicio que su vida es más clásica que una columna dórica.

Me gusta el inconformismo y la rebeldía de esa mujer. He leído sus memorias tres veces.

Bah Vd. es roja, lo supe desde el primer momento en que la vi, pero roja clarito en plan convencional y políticamente correcto como mandan los cánones de los que mal gobiernan esta región, nacionalidad histérica o como se la quería llamar.

Ya conocía el machista que lleva dentro y ahora saca su vertiente facha. No me esperaba menos de Vd., siempre lo supe es Vd. un facha de tomo y lomo. Imagino que periódico lee y que libros tendrá en su despacho. Además yo si soy algo es ácrata.

Yo, Federica Montseny adosada, soy liberal, leo prensa diversa en la Red y en mi despacho solo tengo libros de Derecho.

Liberal de los clubs cochinotes, si ya se le ve su pinta de sátiro.

Por eso voy siempre con zapatos, para que la pezuñas no se me vean.

¿Y que tal la compra?, veo que lleva el carro a tope.

Si, hoy tocaba hacer la compra de Navidad

Anda que bien y ¿donde se va?

Las Navidades las suelo pasar en mi residencia particular de vacaciones que coincide con mi domicilio habitual. La Nochebuena con mis hijas.

Por una vez coincidimos en algo Vd. y yo.

 ¿Donde – pasarás la Nochevieja?

Pues tengo varios compromisos pero he aceptado ya uno. Fiesta por todo lo alto en un palacete, con chicos guapos, glamurosos y con pasta.

Sociatas, seguro, que son ahora los que manejan la pasta. Una lástima porque yo iba a hacerle una oferta excepcional.

Pues no se quede callado, que tengo curiosidad donde recibe el año un ejemplar demodé como Vd y en su oferta.

Pues los compañeros del bufete organizan una fiesta de fin de año en una casa de campo, a unos kms de aquí. Creo que lo pasaré bien.

¿Y ya tiene pareja?.

Aún no, es un proceso de selección complicado porque hay muchas aspirantes, todas guapas y divinas de la muerte.

Si me pide un consejo, entre la que tiene bigote y la de los michelines, elija a la primera, que con una buena crema depilatoria que Vd. le regale se arregla en un plis plas.

Vaya, yo para ahorrarme la crema había pensado en invitarla a Vd.

¿En serio?

Y tan en serio. Nunca me he peleado tanto y también como contigo ( ahora te tuteo, ¡huy que lío!). Además tienes una gran ventaja sobre todas las demás.

No me diga, ¿Cuál?. Soy atractiva pero voy siempre muy discreta…

Vd al primero que se le acerque lo muerde y muere envenenado. Así me podré quitar de encima alguno que no me quiere bien. Venga en serio anímese, esta vez se lo pido con el corazón.

Podriamos llegar a un acuerdo, ¿Qué le parece?

Negociemos pues.

Pues aquí van mis condiciones:

 

  • ·         Hará lo que yo le diga.
  • ·         Las decisiones serán siempre las mías.
  • ·         No me discutirá lo mas mínimo.
  • ·         Prohibido tontear con otras, ni mirarlas.
  • ·         Sus bebidas alcohólicas las controlaré yo.
  • ·         Me mandará dos días antes una foto con el atuendo que va a elegir, pero me gustan de traje oscuro. Yo decidiré si es el adecuado o si, por el contrario hay que cambiar algo.
  • ·         Me recogerá en casa y me llevará a la vuelta.
  • ·         Y nada de propasarse. Al primer intento le sacudo.

 

¿Alguna cosa mas, desea la Monja Alférez?

Si, no use esa colonia rancia que lleva ahora. Mejor Isey Miyake pour homme. Es algo cara pero los abogados siempre tenéis dinero negro para ciertos gastos.

A sus órdenes.

……………………….

…………………………..

…………………..

 

Epílogo: 31 de diciembre, 21:00 horas

 

Creo que no recordaba la última vez que quedécon una chica. Tan oxidado estoy que mis dos hijas al enterarse que salía en noche vieja no han parado de darme consejos.

Han querido ver una foto de ella y yo les he enseñado algunas “robadas” con la cámara de mi teléfono. Luego me han llevado a una tienda de ropa de caballero y me han vestido de cabo a rabo.

En fin aquí estoy yendo a mi coche que le he dado hasta cera y le he puesto ambientador. Mis hijas me han dado sus últimos consejos: papá no bebas, papá no llegues tarde, papá no le digas tonterías a esa chica y pórtate como un caballero, papá si te pones malo llámanos y buscaremos quien te recoja, papá…

Lo que tiene que aguantar un padre.

Bueno, arranco el coche y voy a recogerla. Hoy será distinto. No voy a meterme con ella ni un minuto y espero que pase una noche inolvidable porque sacaré mi vena encantadora. A fin de cuentas, salvo que es roja, mandona, engreída y un poco chula creo que tiene buen corazón y encima está buena. Además creo que la quiero, ¡cielos!, ¿qué he dicho?, ¿qué la quiero?, creo que si, que me ha robado el corazón y yo me he dejado. Se lo tengo que decir y espero que me tome en serio, ¡glup!. Creo que con un solo carrito podríamos hacer la compra juntos. Será en la sección de pastas y sopa de sobres, allí le declararé mi amor. Ese supermercado está encantado, seguro.

 

FIN

 

P.D. Para todos los que aún son capaces de soñar.

 

FELIZ NAVIDAD

 

 

 

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6 respuestas a El supermercado encantado

  1. leni dijo:

    Gracias Pedro.Una historia reál..Con personas reales..Y con finál felíz como a mi me gusta.A partir de ahora iré a hacer yo solala compra al super…jajajajSe pueden remendar las alas y comenzar de nuevo..??Supongo que eso también es soñar.Beso

  2. ANTONIA dijo:

    ¡Qué lugar más romántico!, ¿Quién no se enamora en un sitio así?, Por cierto ¿donde esta la roja con estilo?, No la ubico en la foto… Ja, ja, ja, ja. Me ha gustado esta historia y es que yo creo que Cupido se esconde en cualquier sitio, siempre esta al acecho, hay que gastar cuidado. Su flecha puede hacer estragos, aunque me preocupa, mi cielo adorado de noche de tormenta me hace la compra los sábados, dios que no la tome con el ninguna roja y menos la flecha de Cupido… besos, feliz de hallarte en tan serio proyecto, que me ha regalado un sonrisa… Antoñ

  3. Estrella dijo:

    Pues yo tampoco diviso a la pelirroja en la foto, jooo. Y es que un hiper da para mucho. Hay un ambientazo los sábados por la mañana…. Todos los separad@s haciendo la compra, empujando sus carros en solitario… Y digo yo… ¿no habrá éste chocado a posta el carro contra el de la pelirroja para entrarle? Ardo en deseos de saber qué pasó en la fiesta de fin de año!!!!! Me ha encantado leerte y me ha hecho sonreir besos

  4. rosa dijo:

    ¡Hola!, me he colado por casualidad en tu espacio, gracias por tu historia. Me ha encantado, me ha hecho sonreir, ¿realmente pueden ocurrir cosas así de encantadoras en un hipermercado? ¿Ojala! Yo creo que poniéndome en el caso sería de las bordes, pero me encantaría que en tal situación el galán sacara lo mejor de mí. Jajajaja, me he divertido mucho leyéndote que no es poco, teniendo en cuenta que ya está aquí la puñe… ejem…la Feliz Navidad.PD. Pensándolo mejor, no sé yo quíen sería en esta historia si Manolo o María. Volveré a leerla a ver en cual de los dos me encuentro.Moitos bicos desde A Coruña.

  5. Mimi dijo:

    jajaja, bueno tu ya has escrito el tuyo con ese ¡Feliz Navidad!

  6. A dijo:

    Buehhh, me ha encantado la historia!Tiene todos los ingredientes de parecerse a algo real y eso me gusta ;)Seguro que ella seguirá gobernando en la pareja, pues ya sabes, las chicas rojas somos muy inteligentes, juasssssssssssssssssssssss juasjuas! xDD!Ojala la gente se ocupara de ser feliz, ojala pasaran muchos casos de estos, ojala el amor llegara siempre en el super, paseando al perro, en el dentista, donde sea!!!Me ha encantado!Un besitoÄfrica

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