La garza

 

 

Poco a poco el verano se alejaba y los primeros fríos otoñales llegaban. Las primeras aves comenzaban a emprender el vuelo a lugares mas templados hacia el Sur. Las garzas fueron las primeras en emprender el vuelo, salvo una, nuestra protagonista, qiue, sabiéndose con comida y un clima cálido aun prefirió quedarse acomodada en aquel humedal. De nada sirvieron las advertencias de sus otras compañeras porque ella prefirió esperar. Mas tarde les llegó el turno a los flamencos. Y estos le dijeron a la garza: “vente con nosotros y te guiaremos hacia el sur a donde te reunirás con tus compañeros”. Pero ella que cómodamente tenía comida suficiente, decidió esperar, acomodada y con miedo a tomar el riesgo de un largo viaje. Cercetas, fochas. cigüeñas, espátulas, ánades reales,…, cada especie se fue marchando de la marisma y con ninguna se quiso marchar la garza.

Una mañana amaneció con frío y lluvia. La marisma cambió, desaparecieron de repente los pequeños crustáceos de los que se alimentaba y el agua se tornó helada. Y la garza tomó la decisión de emigrar luego de esperar en vano un cambio de tiempo. Alzó el vuelo, sola y debilitada por los últimos días de ayuno. El viaje fue un infierno aunque, afortunada, consiguió llegar al Sur y localizar a sus compañeras que plácidamente  vivían en aquel gran humedal entre dunas.

Y aprendió que las decisiones hay que tomarlas en su momento y que el retrasarlas solo puede traer penalidades.

 

 

(Actualmente hay una colonia de unos 80 individuos de garzas negras en la dársena del Guadalquivir)

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4 respuestas a La garza

  1. Colette dijo:

    Hola Pedro, no tener el espíritu gregario es una virtud, no? La historia está llena de ejemplos de grupos de personas que se equivocan, no es la exclusiva de individuos aislados. Como bien lo dices, de todo se aprende y siempre hay un tren siguiente amigo.Un beso.

  2. ANTONIA dijo:

    Me recuerda un poco el cuento de la cigarra. Tú quieres dar un mensaje y yo percibo otro; La comodidad no puede hacernos olvidar el espíritu que poseemos y lo que necesita nuestra alma para subsistir de acuerdo a lo que somos y necesitamos. Tomar una decisión es algo diferente a intuir lo acertado o lo correcto, frente a una necesidad, que tal vez se disfraza de quimera, convirtiendo una decisión en un error. Yo siempre en mí vida analizo lo que soy y siento, siempre pensando en los que quiero y conviven conmigo. De acuerdo a eso decido, es cierto que no siempre acierto, pero soy humana, no puedo pensar que todo lo que decida será acertado y nadie puede exigirme que lo sea….Un poco extenso pero es lo que percibo al leer tu texto y tu conclusión…. Besos, Antoñi

  3. A dijo:

    Efectivamente, hay un tiempo para cada cosa.El retraso sólo dificulta lo que puede ser fácil.Pero seguro que aprendió la lección, y su experiencia hizo cambiarsu pensamiento y sus actos futuros.Hay cosas que tenemos que dar por buenas, aunque en su momento seangrandes errores, porque de ellas uno renace a la sensatez…Un besoÄfrica

  4. leni dijo:

    Siempre en su momento…Para eso hay que dejar a un lado los impulsos.La vida te enseña muchas cosas.Preciosa entradaBesosLeni

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